Entre el 10 y el 15% de las mujeres sufren un aborto al año, y eso suponen efectos físicos y psicológicos.
- Los efectos físicos de un aborto suelen superarse rápido, puede durar entre unas semanas y poco más de un mes.
La mujer que acaba de sufrir un aborto puede tener distintos síntomas, desde dolor lumbar hasta molestias abdominales agudas o de tipo cólico, con o sin sangrado vaginal, así como pérdidas de restos de tejido o coágulos.
Una vez en casa, debe prestar atención a ciertos signos indicativos de complicación, como fiebre, secreción vaginal purulenta o con mal olor, hemorragias o aumento del dolor. En todos estos casos, hay que consultar al médico.
- En el caso de los psicológicos el principal efecto es el síndrome de la culpabilidad.
En el caso del aborto espontáneo, la mujer tiende a pensar que no ha hecho lo correcto, que se ha esforzado más de la cuenta o que no ha cuidado su salud, entre otras cosas. Es un estado de ánimo que destruye por dentro.
El segundo factor que se debe tener en cuenta tras un aborto es la ansiedad, que es evidente en el espontáneo, pues genera la duda de si la mujer se volverá a quedar embarazada, si la pérdida sucederá otra vez, si hay distintos factores amenazantes escondidos.
Ante un aborto espontáneo, se pone en marcha otro proceso mental: el duelo. Éste será más o menos intenso en cada mujer, en función del apego que haya tenido a su futuro bebé y de las habilidades que tenga para afrontar la frustración que ello supone.
- Los efectos físicos de un aborto suelen superarse rápido, puede durar entre unas semanas y poco más de un mes.
La mujer que acaba de sufrir un aborto puede tener distintos síntomas, desde dolor lumbar hasta molestias abdominales agudas o de tipo cólico, con o sin sangrado vaginal, así como pérdidas de restos de tejido o coágulos.
Una vez en casa, debe prestar atención a ciertos signos indicativos de complicación, como fiebre, secreción vaginal purulenta o con mal olor, hemorragias o aumento del dolor. En todos estos casos, hay que consultar al médico.
- En el caso de los psicológicos el principal efecto es el síndrome de la culpabilidad.
En el caso del aborto espontáneo, la mujer tiende a pensar que no ha hecho lo correcto, que se ha esforzado más de la cuenta o que no ha cuidado su salud, entre otras cosas. Es un estado de ánimo que destruye por dentro.
El segundo factor que se debe tener en cuenta tras un aborto es la ansiedad, que es evidente en el espontáneo, pues genera la duda de si la mujer se volverá a quedar embarazada, si la pérdida sucederá otra vez, si hay distintos factores amenazantes escondidos.
Ante un aborto espontáneo, se pone en marcha otro proceso mental: el duelo. Éste será más o menos intenso en cada mujer, en función del apego que haya tenido a su futuro bebé y de las habilidades que tenga para afrontar la frustración que ello supone.
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