miércoles, 7 de julio de 2010

Trastorno de Aprendizaje



Los niños con Trastorno de AprendizajeLos escolares que afrontan problemas para aprender constituyen un grupo importante dentro de la población mundial infantil. Las estimaciones de prevalencia de los trastornos de aprendizaje (TA), según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana en su cuarta edición, se sitúan entre el 2 y el 10 %. Estos niños muestran un rendimiento en lectura, cálculo y expresión escrita sustancialmente inferior al esperado para su edad, escolarización y nivel de inteligencia (2 desviaciones estándar), según indican pruebas normalizadas administradas individualmente. Diversas investigaciones se han centrado en estudiar los procesos cognitivos afectados en este grupo de niños que provocan los TA . Algunos autores consideran los déficits cognitivos la causa de un retardo general en la adquisición de los conocimientos y habilidades esperadas para la edad que involucra, además, el desarrollo del área afectiva. La caracterización ofrecida por Morenza (1996) es una expresión de esta visión integradora del TA e incluye los siguientes indicadores: - Insuficiencia en el desarrollo de los procesos cognoscitivos necesarios para la adquisición de los conocimientos y habilidades escolares.- Incapacidad para seguir el ritmo que plantea la escuela regular: conocimiento escaso, baja motivación hacia la adquisición de conocimientos y la actividad docente, poco desarrollo de la regulación voluntaria de la conducta e incapacidad para subordinarse a las demandas y exigencias del maestro.- Inmadurez de la esfera afectiva: impulsividad, labilidad afectiva, agresividad, inquietud, conducta errática, superficialidad e inestabilidad de los sentimientos, pobres habilidades sociales.
Estos resultados han sido interpretados como una expresión más de la inmadurez de la esfera afectiva de este grupo de niños como consecuencia de los déficits cognitivos propios del TA (Arias, 2002; Morenza, 1996; Vlasova et al., 1991). Sin embargo, a la luz de las teorías modernas sobre la emoción, estas evidencias podrían ser explicadas en función de capacidades emocionales básicas que en este grupo de niños se encuentran deficitarias, lo cual les imposibilita el adecuado manejo de las emociones en el plano personal y social. La Inteligencia Emocional. En términos generales, la IE se refiere a la habilidad para reconocer, entender, razonar y manejar las emociones de uno mismo y de los demás.

Pobreza, valores humanos y sexualidad




Durante los últimos años las estrategias de desarrollo social han tenido una amplia transformación, evolucionando desde las corrientes teóricas que enfatizaban en el incremento del crecimiento económico, hasta llegar a las que proponen una estrategia de satisfacción de las "necesidades humanas básicas". Desde esta perspectiva, el desarrollo social se concibe como un proceso conducente a la satisfacción de las necesidades humanas y a la obtención de una mejor calidad de vida para todos los integrantes de una sociedad. La salud es un factor fundamental en la dinámica del desarrollo social por su doble condición de meta específica del desarrollo y de medio indispensable para garantizar los niveles mínimos de productividad, ahorro y crecimiento económico, tanto a nivel individual como colectivo.
Las carencias materiales y no materiales que limitan la potenciación de capacidades e impiden que se alcance una calidad de vida digna. Existen cuatro grandes causas de este fenómeno: la concentración de la propiedad, la debilidad del estado, el modelo de desarrollo y la cultura. Este último factor es de mucha importancia para los estudiosos del amor, la vida en pareja, los fracasos matrimoniales, los embarazos prematuros, la salud sexual, las infecciones de VIH/SIDA, la violencia intrafamiliar y demás aspectos que componen la sexualidad humana.
La población más pobre se encuentra en dificultades para expresar el cariño, el amor o la ternura (sobre todo en los hombres). También es común que se tengan creencias erróneas con respecto al amor, lo que genera mucha frustración al llevar a choques entre la fantasía y la realidad afectiva de la vida cotidiana. Frecuentemente se espera que la persona amada satisfaga todas las necesidades de la pareja; se ansía un amor incondicional, sin límites, un amor eterno. Se espera que la persona amada "sea" como la pareja desea que sea (no como ella "es" en realidad). Se cree que el dolor, el sufrimiento y los celos son una parte importante e imprescindible de la vida amorosa. Por lo general, se espera que la mujer sea quien sostenga la relación, esto desde el punto de vista afectivo. Es frecuente observar la exigencia de "pruebas de amor", en donde el hombre exige la entrega sexual para que ella le "pruebe que realmente lo ama". También se cree que una forma de evitar que el hombre se vaya (o que regrese a la relación amorosa, cuando ya se ha ido) es teniendo relaciones sexuales. Todo lo anterior dificulta seriamente la elección de una pareja adecuada, ya que no se escoge tomando como base la realidad, sino con base en creencias irreales que pueden llevar rápidamente a la frustración y la decepción.
La población pobre presenta una profunda carencia de información acerca de la reproductividad. No conoce cómo se produce la fecundación, cómo se puede regular la fertilidad, qué deberes y obligaciones tienen los padres y las madres con respecto a los hijos, cuáles son los derechos de los niños y las niñas, etc. Es evidente la falta de preparación para asumir adecuadamente la paternidad y la maternidad. Muchas veces esto se refleja en graves conflictos familiares.
El aborto es algo bastante común entre estas personas, algunas veces por cuidar las apariencias y otras porque no hay los recursos económicos para criar otro hijo.
La población más pobre presenta una gran desinformación acerca del placer sexual. No conoce los mecanismos fisiológicos y psicológicos que regulan la vida erótica y tienen al respecto una serie de creencias irracionales, algunas veces absurdas. La creencia de que el placer sexual es algo malo, sucio, feo y denigrante es bastante común. Esta concepción SEXOFÓBICA distorsiona la vivencia cotidiana de los encuentros eróticos de las parejas, impidiéndoles tener una sexualidad saludable. Se percibe frecuentemente el encuentro erótico como un camino que debe llevar solamente a la reproducción, por lo que lo demás parece ilegal y se vive con mucha culpabilidad. En realidad, el encuentro erótico de la pareja debe servir también para comunicar su amor, para experimentar placer sexual y trascender espiritualmente.

Para el adecuado desarrollo de la población más pobre y vulnerable de nuestro país y de la comunidad en general, es necesario adelantar proyectos que estimulen el desarrollo de creencias, costumbres y valores que produzcan estilos de vida más saludables. Debemos fomentar valores éticos como la responsabilidad, la ternura, el diálogo, el placer erótico, la fidelidad, la solidaridad, el respeto, la autonomía, la lealtad, la equidad y la justicia entre los géneros, si creemos en el ideal bolivariano de un ser humano autónomo, ético y culto y una sociedad libre, justa y solidaria.

Las personas con discapacidad tambien tienen derecho a la sexualidad


Las personas que tienen alguna discapacidad pertenecen a una minoría, a ellas se les ha negado toda posibilidad de resolver sus necesidades afectivas y sexuales, entre otros motivos, debido a la concepción reduccionista de la sexualidad que ha existido durante años, en la que la sexualidad estaba unida a la procreación dentro del matrimonio. La persona con discapacidad se consideraba no apta para casarse o vivir en pareja y tener hijos y cuidarlos, por lo que no tenía sentido ni era necesario abordar este tema. A su vez, se presuponían manifestaciones sexuales impulsivas, no controladas y muy peligrosas, por lo que desde los planteamientos de la educación el objetivo prioritario era conseguir que no se despertara en ellas la necesidad sexual y controlar sus manifestaciones de forma represiva. Las personas del entorno tenían miedo a que estas manifestaciones se convirtieran en conductas obsesivas, al riesgo que ello conllevaba y a la vulnerabilidad ante cualquier tipo de abuso. Como conclusión, se podría decir que estas personas son observadas como el objeto de deseo de otros, ya que, se les presupone carentes del suyo propio y sin identidad sexual propia.

sábado, 26 de junio de 2010

Superar un aborto

Entre el 10 y el 15% de las mujeres sufren un aborto al año, y eso suponen efectos físicos y psicológicos.

- Los efectos físicos de un aborto suelen superarse rápido, puede durar entre unas semanas y poco más de un mes.

La mujer que acaba de sufrir un aborto puede tener distintos síntomas, desde dolor lumbar hasta molestias abdominales agudas o de tipo cólico, con o sin sangrado vaginal, así como pérdidas de restos de tejido o coágulos.

Una vez en casa, debe prestar atención a ciertos signos indicativos de complicación, como fiebre, secreción vaginal purulenta o con mal olor, hemorragias o aumento del dolor. En todos estos casos, hay que consultar al médico.

- En el caso de los psicológicos el principal efecto es el síndrome de la culpabilidad.

En el caso del aborto espontáneo, la mujer tiende a pensar que no ha hecho lo correcto, que se ha esforzado más de la cuenta o que no ha cuidado su salud, entre otras cosas. Es un estado de ánimo que destruye por dentro.

El segundo factor que se debe tener en cuenta tras un aborto es la ansiedad, que es evidente en el espontáneo, pues genera la duda de si la mujer se volverá a quedar embarazada, si la pérdida sucederá otra vez, si hay distintos factores amenazantes escondidos.

Ante un aborto espontáneo, se pone en marcha otro proceso mental: el duelo. Éste será más o menos intenso en cada mujer, en función del apego que haya tenido a su futuro bebé y de las habilidades que tenga para afrontar la frustración que ello supone
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Embarazo no deseado


“Intruso en el propio cuerpo”
El tema suele despertar posiciones apasionadas, de ataque o defensa, asociadas a una valoración ancestral de la madre. Las implicaciones subjetivas por la falsa soldadura mujer-idealización-madre son objeto de intensos estudios sobre problemáticas de género. En la historia de las civilizaciones, las representaciones de la feminidad, individuales y colectivas, religiosas o laicas, aparecen subsumidas por la maternidad.
Los embarazos secundarios a violación constituyen formas extremas: sabemos que el trauma de la violación, con sus consecuencias psíquicas, físicas y sociales, provoca desequilibrios severos que, de constatarse un embarazo, resultan aún más devastadores. El violador, intruso del que no se había podido huir, se instala en los recovecos del propio cuerpo. El feto, doble siniestro, es equiparado con un mensajero de la muerte. Cuando la violación proviene de un padre incestuoso o del círculo de allegados, la catástrofe psíquica puede desembocar, en la inmediatez posnatal, en filicidio o en el suicidio de la joven.
A quienes para abortar recurren a prácticas quirúrgicas clandestinas y precarias suelen presentárseles serias consecuencias. Entre las consecuencias psíquicas: cuadros depresivos severos; fobias; despersonalización; cuadros delirantes de persecución y culpabilización. A nivel social, el peso de la crítica puede redundar en marginación y aislamiento, con efecto de exilio del endogrupo.

La opción de abortar
Perturbaciones psíquicas fuertes preceden y acompañan muchas veces al aborto. La imposibilidad material, emocional o espiritual de hacerse cargo se complejiza por la clandestinidad, retroalimentadora de vivencias de oprobio, culpa y castigo.
Sin embargo, una parentalidad asumida implica, amén del anhelo compartido del nacimiento de un niño, la responsabilidad ante su condición de alter. Cabe preguntarse si es válida la expresión “fruto de la concepción” cuando no hubo un proyecto de ambos miembros de la pareja.
Las justificaciones para la interrupción artificial de un embarazo responden a causales de diversa índole: la más elemental es la imposibilidad de acceder a un yo mater en la crianza de un niño, sea por tener ya muchos, o porque el embarazo fue precedido de una defraudación amorosa, o por temores sobre fallas genéticas, o por su origen extramatrimonial.
La opción de abortar puede responder a una decisión elaborada entre ambos miembros de la pareja. Si la mujer lo decide unilateralmente, las consecuencias varían según las mociones desiderativas del partenaire: desde el alivio, un lavarse las manos, cuando prima la falta de compromiso, hasta el dolor, la desilusión, las depresiones en sujetos masculinos que anhelaban concretar una paternidad responsable. A la práctica del aborto puede seguir la ruptura de la pareja, en el marco de una retroalimentación de vivencias de vacío y pérdida.
A la opción de abortar no es ajena la influencia de patrones culturales en torno al delicado tema de la vida sexual, así como el hecho de que la progresión de un embarazo, tarde o temprano, no se puede ocultar y ello patentiza la cópula que le dio origen. En algunos casos, la censura del medio ambiente funciona como dique ante la vergüenza social, tratándose de una maternidad no legitimada por lazos filiatorios, marcada por una defraudación amorosa –abandono, infidelidad– o por desigualdades sociales marcadas. Así, una joven puede verse inducida a un aborto por responder a un modelo de acto sacrificial, salvador de la honra de los padres.
Otras veces, los progenitores vehiculizan discursos admonitorios proaborto para enmascarar resentimientos, como la rivalidad materna o la posesividad celotípica en padres despóticos. Así, la actitud “proabortista” de una joven a veces encubre defensas maníacas de triunfo sobre el objeto desde una pasividad extrema y formas de sumisión a mandatos generacionales.
Por ello es importante, al elaborar la toma de decisión, mirar hacia atrás para evaluar: la calidad de los procesos identificatorios con la pareja parental; la propia historia infantil; antecedentes de abortos maternos; hermanos, vivos o muertos, ya que podría tratarse de un intento de aplacar a la figura materna para eludir, por ejemplo, la rivalidad comparativa del número de hijos u otros factores determinantes.

La Adolescencia y el Aborto





La Adolescencia es una etapa del desarrollo cuyo objetivo principal es la búsqueda de la identidad y del si mismo.
En la pubertad, el cuerpo pasa por una serie de transformaciones hormonales, generadoras de desequilibrios y tensiones y esta carga endógena, difícil de manejar, puede llevar a un adolescente a cometer errores que pueden llegar a comprometer su paz interior y su futuro.
En la adolescencia, tanto la mujer como el varón tienen la obligación de actuar en forma responsable, es decir, haciéndose cargo de todos sus actos, ya que a medida que se hacen adultos aumentan tanto sus derechos como sus obligaciones.
Para un hombre, es bastante fácil y económico evitar embarazar a una mujer y al mismo tiempo preservarse de contraer enfermedades de transmisión sexual. El uso del preservativo está al alcance de todos y solamente es necesario un tiempo breve de entrenamiento para habituarse a él y decidir en forma responsable.
Para la mujer, un acto sexual realizado a las apuradas en cualquier lugar y de cualquier manera, sin protección para evitar el embarazo, no es garantía de alcanzar la misma satisfacción que el hombre y no es condición necesaria para conservar el amor de la pareja.
El acto sexual es una consecuencia del amor y tiene que ser consensuado por ambos, como el paso a una relación más madura y con mayor compromiso.
Una mujer debe respetarse a si misma y no convertirse en un objeto de placer, creyendo que esa es la manera más eficaz de mantener una relación.
Las mujeres fáciles suelen tener parejas ocasionales con las cuales es poco probable que logren una verdadera relación sexual satisfactoria y difícilmente lleguen a consolidar un vínculo estable; simplemente porque en materia sexual, los hombres todavía piensan como en la edad de piedra aunque parezcan muy evolucionados.
Ellos creen que existen dos clases de mujeres, las que son para casarse y las que son para divertirse, y esa clasificación se acciona ni bien entablan una relación con una mujer.
A toda mujer su pareja debe merecerle confianza como para entregarse a él y tener en cuenta que el hombre que ha elegido deberá ser lo suficientemente maduro psicológicamente para asumir las consecuencias; porque todos los métodos anticonceptivos pueden fracasar, principalmente cuando no se tiene experiencia; y aunque esta posibilidad sea pequeña hay que tenerla en cuenta y no olvidarla.
Si una joven queda embarazada deberá hablar con su pareja para compartir tal situación y resolverla entre ambos. Existen muchas salidas honorables y menos cruentas.
El
aborto para la mujer suele ser la base profunda de una depresión que puede aparecer en la adultez frente a cualquier situación de pérdida.
Este tipo de depresión es muy difícil de sobrellevar porque generalmente son experiencias que no permanecen en la conciencia y quedan latentes en el inconsciente como un duelo no elaborado que se vuelve a recrear antes cualquier situación de abandono o fallecimiento cercano.
Además, una mujer que se somete a un aborto se arriesga a sufrir infecciones graves y hasta puede quedar estéril por lesiones irreversibles.
Los jóvenes creen que un embrión no es una persona, sin embargo desde la concepción una nueva vida siente y cualquier pensamiento de rechazo que reciba comprometerá su desarrollo y su futuro; y si no le permiten nacer quedará para siempre en las conciencias de sus progenitores

Prevención:

La prevención es el conjunto de medidas que tienden a evitar que llegue a producirse un fenómeno no deseado y en caso de que el fenómeno ya se haya producido, su finalidad es limitar sus consecuencias a largo plazo, así como las reincidencias de nuevos embarazos no deseados.
"La ultima de las alternativas de solución a la cual debemos recurrir es al aborto"
Se ha demostrado que las adolescentes que poseen una buena relación con sus padres, son menos propensas a quedar embarazadas a edades tempranas.
Enseñarles a los jóvenes a decir "NO" al sexo, si aun no están preparados para mantener relaciones sexuales para hacerse responsables de las posibles consecuencias, ayuda a disminuir la cantidad de embarazos adolescentes.
"La abstinencia es la mejor forma para prevenir un embarazo"
Entre otras medidas de prevención se encuentran las siguientes:
· Los valores, tanto morales como religiosos, como lo es el amor responsable, la fidelidad, el respeto por la vida.
· Es necesario crear programas para fomentar la información y los servicios que necesitan los jóvenes, para concientizarlos y lograr una sexualidad responsable.
· Medidas de orden general, tanto educativas a nivel sexual, como sociales dirigidas a todos los jóvenes.
· Modificar comportamientos sociales que fomenten la actividad sexual, como la publicidad, revistas y la influencia cultural en general.
En caso de embarazo adolescente…
· Lo primero que debes hacer es visitar a tu médico.
· Se debe asegurar una evolución satisfactoria del embarazo. para el equilibriopsíquico de la madre y del futuro bebe.
· Preparar el nacimiento del nuevo bebe.
· Si es necesario, aportar una ayuda a los jóvenes padres.
· Asegurar el futuro del niño y de sus padres.
· Evitar nuevos embarazos no deseados
· Mantener una sana alimentación y no intentar ocultar que estás embarazada haciendo dietas, porque tanto tú como tú bebe necesitaran de ciertos nutrientes para crecer adecuadamente.
· Hacer ejercicio.
A qué edad es IDEAL un embarazo?
El embarazo en sí y la buena formación de un hijo no es, exactamente, producto de la madurez o inmadurez, sino el resultado de la actitud de los padres, ya que muchas parejas adultas, y "maduras" procrean irresponsablemente y con serias consecuencias para sus hijos.
No existe una edad específica para quedar embarazada. Lo cierto es que, un embarazo ideal, ya sea adolescente o adulto, es el que se origina a partir de una relación en pareja, una decisión libre y responsable de ambos progenitores, pero teniendo siempre como base el respeto y mucho amor.