sábado, 26 de junio de 2010

Superar un aborto

Entre el 10 y el 15% de las mujeres sufren un aborto al año, y eso suponen efectos físicos y psicológicos.

- Los efectos físicos de un aborto suelen superarse rápido, puede durar entre unas semanas y poco más de un mes.

La mujer que acaba de sufrir un aborto puede tener distintos síntomas, desde dolor lumbar hasta molestias abdominales agudas o de tipo cólico, con o sin sangrado vaginal, así como pérdidas de restos de tejido o coágulos.

Una vez en casa, debe prestar atención a ciertos signos indicativos de complicación, como fiebre, secreción vaginal purulenta o con mal olor, hemorragias o aumento del dolor. En todos estos casos, hay que consultar al médico.

- En el caso de los psicológicos el principal efecto es el síndrome de la culpabilidad.

En el caso del aborto espontáneo, la mujer tiende a pensar que no ha hecho lo correcto, que se ha esforzado más de la cuenta o que no ha cuidado su salud, entre otras cosas. Es un estado de ánimo que destruye por dentro.

El segundo factor que se debe tener en cuenta tras un aborto es la ansiedad, que es evidente en el espontáneo, pues genera la duda de si la mujer se volverá a quedar embarazada, si la pérdida sucederá otra vez, si hay distintos factores amenazantes escondidos.

Ante un aborto espontáneo, se pone en marcha otro proceso mental: el duelo. Éste será más o menos intenso en cada mujer, en función del apego que haya tenido a su futuro bebé y de las habilidades que tenga para afrontar la frustración que ello supone
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Embarazo no deseado


“Intruso en el propio cuerpo”
El tema suele despertar posiciones apasionadas, de ataque o defensa, asociadas a una valoración ancestral de la madre. Las implicaciones subjetivas por la falsa soldadura mujer-idealización-madre son objeto de intensos estudios sobre problemáticas de género. En la historia de las civilizaciones, las representaciones de la feminidad, individuales y colectivas, religiosas o laicas, aparecen subsumidas por la maternidad.
Los embarazos secundarios a violación constituyen formas extremas: sabemos que el trauma de la violación, con sus consecuencias psíquicas, físicas y sociales, provoca desequilibrios severos que, de constatarse un embarazo, resultan aún más devastadores. El violador, intruso del que no se había podido huir, se instala en los recovecos del propio cuerpo. El feto, doble siniestro, es equiparado con un mensajero de la muerte. Cuando la violación proviene de un padre incestuoso o del círculo de allegados, la catástrofe psíquica puede desembocar, en la inmediatez posnatal, en filicidio o en el suicidio de la joven.
A quienes para abortar recurren a prácticas quirúrgicas clandestinas y precarias suelen presentárseles serias consecuencias. Entre las consecuencias psíquicas: cuadros depresivos severos; fobias; despersonalización; cuadros delirantes de persecución y culpabilización. A nivel social, el peso de la crítica puede redundar en marginación y aislamiento, con efecto de exilio del endogrupo.

La opción de abortar
Perturbaciones psíquicas fuertes preceden y acompañan muchas veces al aborto. La imposibilidad material, emocional o espiritual de hacerse cargo se complejiza por la clandestinidad, retroalimentadora de vivencias de oprobio, culpa y castigo.
Sin embargo, una parentalidad asumida implica, amén del anhelo compartido del nacimiento de un niño, la responsabilidad ante su condición de alter. Cabe preguntarse si es válida la expresión “fruto de la concepción” cuando no hubo un proyecto de ambos miembros de la pareja.
Las justificaciones para la interrupción artificial de un embarazo responden a causales de diversa índole: la más elemental es la imposibilidad de acceder a un yo mater en la crianza de un niño, sea por tener ya muchos, o porque el embarazo fue precedido de una defraudación amorosa, o por temores sobre fallas genéticas, o por su origen extramatrimonial.
La opción de abortar puede responder a una decisión elaborada entre ambos miembros de la pareja. Si la mujer lo decide unilateralmente, las consecuencias varían según las mociones desiderativas del partenaire: desde el alivio, un lavarse las manos, cuando prima la falta de compromiso, hasta el dolor, la desilusión, las depresiones en sujetos masculinos que anhelaban concretar una paternidad responsable. A la práctica del aborto puede seguir la ruptura de la pareja, en el marco de una retroalimentación de vivencias de vacío y pérdida.
A la opción de abortar no es ajena la influencia de patrones culturales en torno al delicado tema de la vida sexual, así como el hecho de que la progresión de un embarazo, tarde o temprano, no se puede ocultar y ello patentiza la cópula que le dio origen. En algunos casos, la censura del medio ambiente funciona como dique ante la vergüenza social, tratándose de una maternidad no legitimada por lazos filiatorios, marcada por una defraudación amorosa –abandono, infidelidad– o por desigualdades sociales marcadas. Así, una joven puede verse inducida a un aborto por responder a un modelo de acto sacrificial, salvador de la honra de los padres.
Otras veces, los progenitores vehiculizan discursos admonitorios proaborto para enmascarar resentimientos, como la rivalidad materna o la posesividad celotípica en padres despóticos. Así, la actitud “proabortista” de una joven a veces encubre defensas maníacas de triunfo sobre el objeto desde una pasividad extrema y formas de sumisión a mandatos generacionales.
Por ello es importante, al elaborar la toma de decisión, mirar hacia atrás para evaluar: la calidad de los procesos identificatorios con la pareja parental; la propia historia infantil; antecedentes de abortos maternos; hermanos, vivos o muertos, ya que podría tratarse de un intento de aplacar a la figura materna para eludir, por ejemplo, la rivalidad comparativa del número de hijos u otros factores determinantes.

La Adolescencia y el Aborto





La Adolescencia es una etapa del desarrollo cuyo objetivo principal es la búsqueda de la identidad y del si mismo.
En la pubertad, el cuerpo pasa por una serie de transformaciones hormonales, generadoras de desequilibrios y tensiones y esta carga endógena, difícil de manejar, puede llevar a un adolescente a cometer errores que pueden llegar a comprometer su paz interior y su futuro.
En la adolescencia, tanto la mujer como el varón tienen la obligación de actuar en forma responsable, es decir, haciéndose cargo de todos sus actos, ya que a medida que se hacen adultos aumentan tanto sus derechos como sus obligaciones.
Para un hombre, es bastante fácil y económico evitar embarazar a una mujer y al mismo tiempo preservarse de contraer enfermedades de transmisión sexual. El uso del preservativo está al alcance de todos y solamente es necesario un tiempo breve de entrenamiento para habituarse a él y decidir en forma responsable.
Para la mujer, un acto sexual realizado a las apuradas en cualquier lugar y de cualquier manera, sin protección para evitar el embarazo, no es garantía de alcanzar la misma satisfacción que el hombre y no es condición necesaria para conservar el amor de la pareja.
El acto sexual es una consecuencia del amor y tiene que ser consensuado por ambos, como el paso a una relación más madura y con mayor compromiso.
Una mujer debe respetarse a si misma y no convertirse en un objeto de placer, creyendo que esa es la manera más eficaz de mantener una relación.
Las mujeres fáciles suelen tener parejas ocasionales con las cuales es poco probable que logren una verdadera relación sexual satisfactoria y difícilmente lleguen a consolidar un vínculo estable; simplemente porque en materia sexual, los hombres todavía piensan como en la edad de piedra aunque parezcan muy evolucionados.
Ellos creen que existen dos clases de mujeres, las que son para casarse y las que son para divertirse, y esa clasificación se acciona ni bien entablan una relación con una mujer.
A toda mujer su pareja debe merecerle confianza como para entregarse a él y tener en cuenta que el hombre que ha elegido deberá ser lo suficientemente maduro psicológicamente para asumir las consecuencias; porque todos los métodos anticonceptivos pueden fracasar, principalmente cuando no se tiene experiencia; y aunque esta posibilidad sea pequeña hay que tenerla en cuenta y no olvidarla.
Si una joven queda embarazada deberá hablar con su pareja para compartir tal situación y resolverla entre ambos. Existen muchas salidas honorables y menos cruentas.
El
aborto para la mujer suele ser la base profunda de una depresión que puede aparecer en la adultez frente a cualquier situación de pérdida.
Este tipo de depresión es muy difícil de sobrellevar porque generalmente son experiencias que no permanecen en la conciencia y quedan latentes en el inconsciente como un duelo no elaborado que se vuelve a recrear antes cualquier situación de abandono o fallecimiento cercano.
Además, una mujer que se somete a un aborto se arriesga a sufrir infecciones graves y hasta puede quedar estéril por lesiones irreversibles.
Los jóvenes creen que un embrión no es una persona, sin embargo desde la concepción una nueva vida siente y cualquier pensamiento de rechazo que reciba comprometerá su desarrollo y su futuro; y si no le permiten nacer quedará para siempre en las conciencias de sus progenitores

Prevención:

La prevención es el conjunto de medidas que tienden a evitar que llegue a producirse un fenómeno no deseado y en caso de que el fenómeno ya se haya producido, su finalidad es limitar sus consecuencias a largo plazo, así como las reincidencias de nuevos embarazos no deseados.
"La ultima de las alternativas de solución a la cual debemos recurrir es al aborto"
Se ha demostrado que las adolescentes que poseen una buena relación con sus padres, son menos propensas a quedar embarazadas a edades tempranas.
Enseñarles a los jóvenes a decir "NO" al sexo, si aun no están preparados para mantener relaciones sexuales para hacerse responsables de las posibles consecuencias, ayuda a disminuir la cantidad de embarazos adolescentes.
"La abstinencia es la mejor forma para prevenir un embarazo"
Entre otras medidas de prevención se encuentran las siguientes:
· Los valores, tanto morales como religiosos, como lo es el amor responsable, la fidelidad, el respeto por la vida.
· Es necesario crear programas para fomentar la información y los servicios que necesitan los jóvenes, para concientizarlos y lograr una sexualidad responsable.
· Medidas de orden general, tanto educativas a nivel sexual, como sociales dirigidas a todos los jóvenes.
· Modificar comportamientos sociales que fomenten la actividad sexual, como la publicidad, revistas y la influencia cultural en general.
En caso de embarazo adolescente…
· Lo primero que debes hacer es visitar a tu médico.
· Se debe asegurar una evolución satisfactoria del embarazo. para el equilibriopsíquico de la madre y del futuro bebe.
· Preparar el nacimiento del nuevo bebe.
· Si es necesario, aportar una ayuda a los jóvenes padres.
· Asegurar el futuro del niño y de sus padres.
· Evitar nuevos embarazos no deseados
· Mantener una sana alimentación y no intentar ocultar que estás embarazada haciendo dietas, porque tanto tú como tú bebe necesitaran de ciertos nutrientes para crecer adecuadamente.
· Hacer ejercicio.
A qué edad es IDEAL un embarazo?
El embarazo en sí y la buena formación de un hijo no es, exactamente, producto de la madurez o inmadurez, sino el resultado de la actitud de los padres, ya que muchas parejas adultas, y "maduras" procrean irresponsablemente y con serias consecuencias para sus hijos.
No existe una edad específica para quedar embarazada. Lo cierto es que, un embarazo ideal, ya sea adolescente o adulto, es el que se origina a partir de una relación en pareja, una decisión libre y responsable de ambos progenitores, pero teniendo siempre como base el respeto y mucho amor.

Probabilidades o expectativas del embarazo


Una adolescente sexualmente activa que no utiliza anticonceptivos, tiene un 90% de probabilidades de quedar embarazada en un año.
Las citas a la edad de los 12 años, están relacionadas con una probabilidad del 91% de tener relaciones sexuales antes de los 19 años de edad.
Las citas a la edad de los 13 años, se asocian con una probabilidad de 56 % de actividad sexual durante la adolescencia.
Las mujeres que tienen su primer hijo durante la adolescencia, tienen una mayor probabilidad de tener en general más hijos y menos probabilidades de:
· recibir apoyo del padre biológico de sus hijos
· de terminar sus estudios
· de establecer una independenciay estabilidad financiera adecuada que le permita sostenerse a sí misma y a sus hijos sin necesidad de recursos externos.
Las madres adolescentes casadas, tienen una mayor probabilidad del 80% o más de experimentar el divorcio, que las mujeres casadas que son madres hasta los 20 años.
Los bebes que nacen de mujeres adolescentes tienen mayor riesgo de presentar problemas de desarrollo.
Las niñas que nacen de madres adolescentes, tienen más probabilidades de convertirse en madres adolescentes.
Los niños varones, con las mismas expectativas, tienen una taza superior al promedio de ser arrestados, encarcelados o de convertirse en una poblaciónpotencial para generar embarazos no deseados en su futura adolescencia

Embarazo en la adolescencia

Ésta es una situación difícil de entender, ya que, aunque la mayoría de las personas lo considera como terror, esto depende del criterio y punto de vista de cada persona.
Por ejemplo, hay casos en los que a pesar de que no se esperaba un embarazo, éste es el resultado de una relación maravillosa, basada en el amor y lo aceptan con responsabilidad y alegría porque, a pesar de si inexperiencia y, si es el caso, cuentan con el apoyo de sus familias y la sociedad, podrán alcanzar la madurez que en su momento les falto.
Es normal tener relaciones sexuales en el noviazgo?
Hoy en día los jóvenes encuentran una mayor aceptación por parte de la sociedad para ser activos sexualmente, pero un embarazo sigue siendo condenado.
Hace algunos años resultaba "normal", que una joven adolescente de entre 13 y 14 años de edad se casara generalmente con un hombre mayor que ella y tuviera familia(hijos). Hoy en día con lo de la liberación femenina, las mujeres quieren ser independientes por sus propios meritos, es decir, necesitan estar solteras más tiempo para sentirse realizadas.
El verdadero problema de esta situación es que las niñas-mujeres y los niños-hombres adquieren primero la capacidad de procrear, aprox. 4 o 5 años, antes de alcanzar su madurez emocional.
No es fácil responder a esta pregunta, ya que depende mas que nada, del criterio y punto de vista de cada persona o de la pareja, y si los dos lo deciden no hay problema, mas que con la sociedad y su propia familia. Como podemos ver, la sociedad se ve involucrada en muchas de las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida.
CAUSAS O FACTORES DE RIESGO:
Existen muchas y muy variadas causas, pero la más importante es la falta de educación sexual. Los padres de familia, muchas veces evaden esta responsabilidad y la dejan a cargo de los maestros.
Entre otras causas se encuentran también:
· La mala información que tenemos acerca de la sexualidad y los métodos anticonceptivos.
· Falta de madurez
· Ignorancia o falta de cultura sexual
· Violación (en algunos casos)
· El temor a preguntar y/o a platicar
· Descuido por parte de los padres (negligencia)
· Carencia afectiva
· Inseguridad
· Baja autoestima
· Falta de control en sus impulsos
· simplemente por curiosidad
Otros factores de riesgo de embarazo pueden ser:
· Las salidas tempranas
· El consumo de alcohol u otras drogas incluyendo el tabaco
· Abandono escolar
· Pocas amistades
· Ser hija de una madre que tuvo su 1er parto a la edad de 19 años o siendo aun mas joven
Por que se dan las relaciones sexuales en el noviazgo?
Los jóvenes no desean tener relaciones a temprana edad por instinto, el problema es la influencia cultural que nos rodea, los niños y adolescentes nos encontramos rodeados de material pornográfico, tanto en la televisión, como en el cine, la música, publicidad de cualquier producto, en revistas, Internety en los lugares de diversión y distracción a los que los jóvenes asistimos con frecuencia, cuyos mensajes "nos despiertan el interéspor explorar lo desconocido".
Muchas de las veces, los jóvenes llegan a las relaciones sexuales porque "no tienen nada mas que hacer", papás traten de no dejar tanto tiempo solos a sus hijos y siempre que se pueda, tratar de conversar un momento con ellos.

Como comunicar con los hijos adolescentes

Una de las tareas más importantes (y complicadas) de los padres de adolescentes es mantener siempre abiertas las vías de comunicación. Aquí ofrecemos algunos consejos sobre cómo comunicar con hijos adolescentes

Dar mensajes claros. Es un error decir a la misma cosa "no" un día y "sí" otro día a tu hijo adolescente, salvo que las circunstancias han cambiado. Dar mensajes claros ayuda a crear una base de confianza, fomenta el buen comportamiento y ayuda a bajar los niveles de estrés en una familia
Aprender a escuchar y responder con respuestas que incentivan la comunicación y eviten que tu adolescente salga del salón de un portazo. Emplear un tono positivo y utilizar lenguaje corporal afirmativo mientras hablas
Tratar a tu adolescente con el mismo grado de respeto con el que esperas que te trate a ti. No le insultes nunca, no le ridiculices tampoco
Dar mensajes afirmativos. Cada vez que se presente la ocasión, recordarle que lo quieres. Cuando se ha arreglado, dile que esté muy guapo. Cuando ordena su habitación sin que se lo hayas pedido, coméntaselo de tal forma que se sienta orgulloso (aunque no te lo vaya a demostrar)
No pierdes el genio y no grites. Si empiezas a gritar, la capacidad receptiva de tu adolescente se bajará a cero. Hay momentos en los que toda adolescente cree que sus padres no le comprenden, que le hacen la vida imposible. Y cuando gritamos por frustración o rabia, solo conseguimos alejarlos más. Si crees que vas a perder los papeles, suspende la conversación para retomarla en un momento en el que has logrado sobreponerte
Ser preciso y dar detalles sobre lo que esperas de tu hijo. Puedes escribir un planning y pegarlo en la nevera como recordatorio. Siempre es bueno escribir sobre papel reglas y acuerdos importantes, porque asi ambas partes pueden consultar el papel cuando surja una confusión sobre una norma específica
Si algo que hace o dice te enfada o entristece de sobremanera, dile que no estés en condiciones de seguir una conversación antes de alejarte. Es peligroso ignorarle o dejar de hablarle y seguir tan normal con otros miembros de la familia, porque solo conseguirás distanciarle cada vez más
Evitar decir frases como "porque lo digo yo". Explica tus razones de forma tranquila a tu hijo. Los adolescentes saben que la última palabra la tendrán sus padres, pero es importante que sepan por qué les pedimos que hagan algo que no quieren hacer, o por qué les prohibimos ciertos actitudes.
Implicarle en una conversación, no entres en un monólogo. Termina tus frases con otra que invite a la comunicación:
· ¿Qué piensas tu?
· Parece muy importante para tí, intenta explicarme por qué
· Buena pregunta, intentaré contestar
· Me interesa mucho conocer tu opinión
· ¿Comprendes lo que te intento explicar?
· ¿Quieres hablar?
Organizar actividades conjuntas, a veces con toda la familia, a veces solos. Excursiones, comidas, una cena fuera, vacaciones.... Si tu adolescente no quiere pasara todas las vacaciones con la familia, intenta buscar una solución y ayúdale a encontrar la manera de pasar tiempo con sus amigos y tiempo con su familia

Ser madre o padre de un adolescente

La adolescencia es una de las etapas más complicadas en la vida de los humanos, no solo para los adolescentes, sino también para los padres. Habrá momentos en que te parecerá que una persona irreconocible ha ocupado el puesto de tu hijo y añorarás un pasado más fácil en cuanto a la disciplina se refiere.Pero es importante recordar que durante la adolescencia nuestros hijos aprenden a ser su propia persona, a tomar decisiones ellos solos, a convivir más con sus compañeros, a vivir situaciones de amor correspondido o amor no correspondido y, en definitiva, a servir como ser independiente en el mundo.Es una tarea tan importante para su futuro como adulto, como complicado y hay que respetar su forma de afrontar los retos de esta edad y, en la mayor medida posible, comprender su complejidad.No podemos trasladar nuestras reglas y soluciones de adultos a los problemas y situaciones de nuestros adolescentes. Los adultos afrontamos los retos con un sentido mucho más desarrollado sobre quiénes somos, cuáles son los valores importantes, qué deseamos y cómo lo conseguimos. Pero no podemos - ni debemos intentar - trasladar este sentido (logrado después de muchos años de aprendizaje personal y profesional) a nuestros hijos. No debemos imponer nuestra manera de hacer las cosas o arreglar situaciones difíciles, por mucho que estemos más preparados para ellos para hacerlo. Podemos - y debemos - escuchar, aconsejar, ayudar o ensayar con ellos. Pero nada más. Tienen que aprender, y debemos respetar su manera de hacerlo en la mayor medida posible.Errores, falsos inicios, opiniones equivocadas, acciones impulsivas, obsesiones pasajeras, lealtades cruzadas, fracasos... todo forman parte de este aprendizaje. Los adolescentes no solo tienen que aprender la respuesta correcta a una dada situación, sino que tienen que comprender el valor de esa respuesta y esto es algo que a veces solo se aprende a través de la experiencia. Es un camino complicado, confuso y difícil, que requiere la comprensión y el apoyo de madres, padres, y familiares mayores. Adolescentes que se sienten capaces de contarles a sus padres sus temores, sus fracasos y sus aspiraciones sin ser juzgados, tienen mucho más posibilidades para convertirse en adultos seguros y buenas personas que aquellos adolescentes que sienten la necesidad de esconderles todo a sus padres. Nuestro reto como padres de adolescentes es mantener abiertas las vías de comunicación, trasladar nuestras inquietudes a nuestros hijos sin predicarles, aprender a explicar nuestra postura sin menospreciar la suya, respetarles y conseguir que nos respetan, contar hasta diez antes de gritar...

jueves, 10 de junio de 2010

La importancia de los padres...

Aunque no nos demos cuenta la infancia de una persona marca toda su personalidad, su modo de ser de actuar de sentir; y es en esta etapa donde se denota la importancia de los padres sean biológicos o no. La figura paterna es vital para los hijos, para el desarrollo de su autonomía, para animarse a asumir responsabilidades y para su crecimiento como personas. Y no pasa inadvertido ante la mirada de los hijos su existencia, su lugar y sus acciones.
El lugar de un padre es tan importante en la vida del niño, como el de la madre, pese a que el primer vínculo fuerte de fusión y apego, desde la gestación, desde el nacimiento, o desde la adopción es el materno.
Será tarea de la mamá poder ir incorporando, dejando espacio para que este papá aparezca en la escena y sea también protagonista de la crianza.
En ese sentido en los primeros tiempos de crianza parecerá que da igual que esté o no esté, ya que el bebé y la mamá están tan involucrados y juntos que aun no hay mucho espacio para hacer acto de presencia concreta y que lo registren. Eso sí, a veces, a través del reclamo o pedido de ayuda de la mamá cuando se siente desbordada.
Por eso de a poco, cuando se superan los primeros difíciles tiempos de acomodación, a través de la palabra de la mamá y la presencia de un papá que acepta los tiempos para ser “registrado por su hijo” y no se siente “desplazado” se irá poco a poco construyendo ese lugar , ese vínculo maravillosamente necesario.

La soñada familia...

Nadie nace siendo padre, pero tampoco nadie nace siendo hijo, y este vínculo se va creando en el recorrido de la vida misma, con aciertos y desaciertos, con alegrías y tristezas con ánimos y desánimos.
Cuando pensamos en la educación de nuestros hijos, nos ubicamos en el lugar de padres, lugar que nadie nos enseña y que solo comienza cuando nacen nuestros hijos. A partir de ese instante nuestros roles cambian y de dos pasamos a ser tres o más. En ese trayecto comienzan nuevos desafíos, funciones, roles, en la búsqueda de darles lo mejor en todos los aspectos. Sin embargo, en esta búsqueda muchas veces nos olvidamos de mirar a quien primero elegimos en nuestra vida para compartir ese proyecto que hoy es realidad, nos olvidamos de aquellos momentos donde soñamos juntos en como queríamos formar una familia, que cosas no repetiríamos de nuestras y nos olvidamos que como decía el poeta…” los hijos son hijos de la vida vienen a través de ti pero no son para ti”. Y es en este punto que quiero detenerme para reflexionar y recordar que para lograr aquello que una vez imaginamos, no podemos olvidarnos que esto es un proyecto de dos, que antes de pasar a ser mamá y papá son una pareja, un matrimonio. ¿Porque es importante? porque muchas veces centramos la mirada en los hijos y nos olvidamos que una de las cosas fundamentales que ellos necesitan es vernos juntos enfrentado las distintas situaciones que la vida presenta, en las buenas y las malas reales. Esta imagen permite crear vínculos sólidos, confianza a partir de la cual se va estructurando la personalidad. Es cierto que no siempre es fácil y miles de situaciones se pueden presentar pero no olvidemos comenzar por el principio.
Quizás sea tiempo de empezar a mirarnos nuevamente y aunar criterios para aquel proyecto en conjunto que es ser padres, pero sin olvidar que también somos una pareja que necesitamos uno del otro para nuestro crecimiento personal. Educar de a dos es mucho más simple y contiene la riqueza de la complementación y un mensaje de fondo que no se expresa en palabras, se transmite en la presencia, cuidado y atención por aquel con quien elegimos recorrer este camino.
Lic. Andrea Saporiti
Psicóloga- Terapeuta familiar
Master en Matrimonio y Familia. Univ. de Navarra, España